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MANANTIAL DE VIDA -SHEKINA

Conociendo a "MARIA"

" NTRA. SRA. de la DIVINA PROVIDENCIA*
*Celebración*:19 de noviembre 
La Santísima Virgen es llamada “Madre de la Divina Providencia” porque DIOS providentísimo nos la ha dado como Madre, para que con su  intercesión nos proveyera de los bienes celestiales. La devoción a Nuestra Señora de la Providencia no es originaria de Puerto Rico, pero este querido  pueblo se la ha apropiado, haciéndola algo característico suyo. Es  la única nación del mundo que venera la Santísima Virgen como patrona, bajo este título o advocación.Italia vio el nacimiento de la advocación en el S. XIII, y se propagó la misma por Francia y España. El obispo catalán, don Gil Estévez y Tomas, a mediados del siglos XIX la introdujo en Puerto Rico.La imagen original venerada por los Siervos de María y otras órdenes religiosas italianas, es un hermoso óleo en el que aparece la Virgen con el Divino Niño dormido en sus brazos. Se cuenta que el título "de la Divina Providencia", se debe a San Felipe Benicio, quinto superior de los Siervos de María, quien al invocar la protección de la Virgen un día en que sus frailes no tenían nada que comer, encontró a la puerta del convento dos cestas repletas de alimentos sin que se pudiese conocer su procedencia.El obispo Gil Estévez  dio fin a la edificación de la catedral de San Juan y  estableció  el culto de nuestra Señora de la Providencia, el 2 de enero de 1853.La imagen actual, de madera, es  del 1920. Ntra. Sra.  se inclina sobre el Niño, que duerme plácidamente en su regazo. Las manos de la Virgen se unen en oración mientras sostiene suavemente la mano izquierda del Divino Infante. El 19 de noviembre de 1969, el Papa Pablo VI declaró a Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia, como patrona principal de la isla de Puerto Rico.Desde el principio, el país acogió propicio la nueva advocación  y la misma Divina Providencia despierta profunda simpatía en el alma puertorriqueña, que acaso ve también en la imagen el símbolo de su propio genio nacional, naturalmente inclinado al amor a los niños,  al amparo de los huérfanos y a todos los ejercicios de una providencia misericordiosa.

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